Compromiso

Cuando finalizó el trazado de la nueva ruta 145, que une nuestra provincia con Chile y que sirve para llegar a Las Loicas inmediatamente pensamos en la oportunidad turística que esto implicaría en invierno. Pero nos encontramos que la realización de una ruta, la cual celebramos, había tenido un impacto decisivo en la supervivencia de una especie única en el mundo: “La Ranita del Pehuenche”.

Hoy nuestro compromiso es proteger y conservar las pequeñas poblaciones que quedan de esta especie en peligro de extinción. Y te comentamos este compromiso porque te involucra directamente. Un objetivo primordial es saber cuál es el verdadero rango de distribución de la especie. Hasta hace unos pocos años, sólo se conocía para arroyos cercanos a la ruta, en las inmediaciones del Paso Pehuenche, tanto en Chile como en Argentina. Hoy gracias a las investigaciones que se llevan a cabo y a la información que aportaron lugareños, sabemos que la distribución es mayor. Seguimos buscando nuevas poblaciones, por eso te pedimos que si en tu visita a nuestro Parque avistás una ranita como las que figuran en las fotos, nos avises su ubicación y si es posible que saques una foto. Siempre teniendo en cuenta no molestarla.

La Ranita del Pehuenche

Este anfibio aprovecha las cavidades que se forman en los márgenes de los arroyos para refugiarse. Sus patas, como la de otros vertebrados acuáticos, poseen membranas que les ayudan al movimiento dentro del agua.

Durante el invierno, el área permanece cubierta de nieve, pero cuando la temperatura comienza a aumentar, la actividad de la ranita del Pehuenche también,

De día es difícil verla, pero de noche las vegas cobran vida con su presencia. Este es el momento en que salen a alimentarse de larvas de invertebrados, y a buscar pareja. Una característica muy particular es que sus renacuajos tardan al menos 4 años desde que salen del huevo hasta que se convierten en ranitas juveniles. Esto sólo pasa en muy pocas especies, que viven en ambientes hostiles, como es la Cordillera de los Andes. Por eso podemos encontrar renacuajos de distintos tamaños conviviendo en un mismo lugar, algunos nacidos hace cuatro años atrás, con sus patas ya desarrolladas, y otros nacidos en el último verano, aún sin patas visibles.

Hace algunos años, el hábitat de la ranita comenzó a cambiar. La ruta internacional N° 145, que une Argentina y Chile dejó de ser un camino de tierra con poco tránsito, a ser una ruta pavimentada. El mayor impacto sobre la población de la ranita, sin embargo, no es el flujo vehicular sino las modificaciones que se hicieron en el ambiente durante la construcción de la ruta. Los arroyos se desviaron para poder ensancharla y las aguas donde vivían cientos de individuos se secaron. Los renacuajos, que sólo viven en el agua, murieron. Los adultos no pudieron ocupar los nuevos arroyos que se formaron, porque éstos no tienen las condiciones adecuadas…. No hay vegas, no tienen refugios, no tienen comida….y así varias generaciones que le hicieron frente a las duras condiciones climáticas murieron a causa del Hombre.

La Asociación BIOTA está trabajando junto a investigadores de CONICET tratando de encontrar soluciones al problema (podés encontrar más información en www.biota.org.ar).

Muchas tareas realizadas tuvieron resultado positivo, sin embargo, las conclusiones finales no son alentadoras.

Mientras las acciones de mitigación se llevan a cabo, las investigaciones para conocer más sobre la vida de la ranita del Pehuenche continúan. Depende de todos nosotros que esta especie que sólo se encuentra en este lugar no se extinga. Exijamos a las autoridades la realización de obras de restauración del hábitat, no arrojemos residuos, no contaminemos su único hábitat. Respetemos y cuidemos nuestros recursos naturales.